Idea para un cuento.

Dentro de 20 años, las librerías ya no existirán. Sucede la tantas veces anunciada retirada del libro en formato físico. No tanto por el formato en sí, sino porque ya nadie lee libros. Los pocos que quedan, están obligados a hacerlo en Kindle. Que además, y frente al avance de los monopolios, es la corporación que concentra prácticamente todo el mercado de lo que aún sobrevive y apenas se reconoce como editorial.

Un hacker lee Pierre Menard. Y tiene una idea.

Logra vulnerar los servidores de Kindle. Y cambia una palabra en un capítulo aleatorio del Quijote. Esta modificación no sólo afecta a quienes lo descarguen a partir de ese momento, sino a todos los que ya lo habían descargado antes. La conectividad impera y todo sincroniza en línea. No existe la lectura offline. Ni nada offline.

El hacker espera unas semanas. Nadie parece advertir esa primera modificación. Así que vuelve a acceder al servidor y cambia algunas palabras más. Continúa haciéndolo hasta que, progresivamente, el Quijote se convierte en otro libro.

Nadie lo nota.

Una IA actualiza la entrada del Quijote y de Cervantes en Wikipedia de manera automática luego de cada mínima modificación.